Os copio un documento de word donde tengo todo esto de los ruidos porque no es muy largo, así no lo pongo como archivo .
FENÓMENOS-MENSAJES Y TRES TIPOS DE RUIDO
¿Cómo empezar a movernos en medio de la muy abigarrada experiencia humana, que contiene tantos personajes, escenas y desenlaces?
Volviendo a la distinción de BUENO entre dos tipos de fenómenos - los que no son mensajes y los que sí lo son-, que dan origen a conocimientos físicos y conocimientos hermenéuticos, podemos decir: Si la TGI no se ocupa de los conocimientos físicos, es lógico que se ocupe de conocimientos hermenéuticos. Pero de esta forma, introducimos un término tan solemne como Hermenéutica, y la verdad es que lo estamos introduciendo de manera apresurada.
Un mensaje puede mostrar una diferencia muy considerable desde que alguien lo envía hasta llegar a quien lo recibe. La cultura popular está llena de historias y anécdotas sobre las peripecias que soporta un mensaje hasta que alcanza su destino y apenas tiene que ver con el mensaje original.
Ya sabemos la importancia que, para BERNE, tiene el ruido. Los ruidos y distorsiones que podemos observar en los medios de comunicación de masas son de una importancia social, económica y cultural que llega a desatar fenómenos de histeria colectiva.
Cualquier distorsión, corte u oscurecimiento de un mensaje, cualquier mancha o rotura, que altere la estructura de un mensaje produce
ruido sintáctico, es decir,
una diferencia entre lo que el emisor o fuente quiso expresar y lo que el receptor o audiencia ha recibido efectivamente. Algunos avances técnicos están destinados a disminuir el ruido sintáctico hasta niveles inapreciables. Lo restauradores de cuadros, por ejemplo, quitan el ruido sintáctico que el tiempo ha ido depositando sobre la obra. O quienes logran recomponer unos restos de cualquier tipo: documentos, arcilla, huesos... Un error es que la tecnología misma llegue a obnubilar a quien la usa. Va mucho trecho de ver un cuadro recién restaurado a saber interpretar el cuadro.
Los problemas de la humanidad no son únicamente de tipo sintáctico. Aunque los medios técnicos alcancen una calidad casi perfecta y a prueba de fallos,
el contenido de un mensaje puede ofrecer perspectivas diferentes para el emisor y para el receptor. Las interpretaciones son distintas y no existe una coincidencia entre cifrar y descifrar. Esta falta de coincidencia es el
ruido semántico o ambigüedad en la denotación o connotación de un mensaje («AMBIGÜEDAD: Un signo es denotativa o connotativamente ambiguo si
a) el emisor intenta que X denote o connote algo, Y
b) X es un denotador o connotador eficiente de algo distinto de Y para el receptor; y
c) el receptor intenta responder a la denotación o connotación intentada por el emisor». Ibíd. P. 172. PÉREZ AMAT, Ricardo: Información y significado: Hacia una Teoría)
Puede existir un signo que sea ambiguo denotativa y connotativamente. Esta ambigüedad es algo que el emisor busca en muchas ocasiones cuando trata de manipular o salvarse pero también lo utilizan a diario las profesiones que desarrollan la creatividad, llámense publicitarios, artistas o escritores. Una de las claves para saber la riqueza de una narrativa es el grado de ambigüedad que encierra. Si los periodistas interpretasen literalmente la información que reciben, ¿qué justificaba su trabajo? Ya hemos visto este aspecto al hablar de las relaciones entre periodistas y Relaciones Públicas.
Si un estudioso analiza el contenido de una obra para dilucidar quién fue su autor, lo que realmente está haciendo es eliminar el ruido semántico. Después de comparar y contrastar estilos, concluye que aunque varios pasajes podían atribuirse hasta entonces a varios autores, en realidad él ha hecho desaparecer las ambigüedades y, por tanto, ya no existe un problema de autoría disputada.
Finalmente,
el receptor puede interpretar el mensaje de una forma distinta de la que el emisor intentaba. Nos encontramos, pues, con el
ruido pragmático. En muchas ocasiones, gracias al ruido pragmático, el receptor responde de manera mucho más plena que lo que el emisor esperaba. También a veces, un elemento del ambiente contribuye a lograr una respuesta que el receptor no intentaba. Por ejemplo, si considera insuperable la presión que el grupo ejerce sobre él cuando tiene que decidirse.
La situación de emisor y receptor puede ser tan distinta que el primero no capta las circunstancias y piensa que la comunicación no tendrá mayores problemas. Se encuentra, después, con que el receptor extrae del mensaje aquellos aspectos que más convienen a su circunstancia.
Puede existir ruido sintáctico, pero no lleva aparejado necesariamente el ruido semántico; o existir ruido sintáctico y semántico que pueden producir ruido pragmático, pero ésta no es ni una condición necesaria ni suficiente.