Yo supongo que todo depende de cómo se generen esos síntomas positivos.
Desde el punto de vista más lógico, el hecho de que alucinar o mostrar un comportamiento florido parezca algo de tipo más activo nos lleva a pensar que esto debe ser el resultado de tener un cerebro sobreexcitado. Pero quizá no es exactamente que haya un exceso de "excitación" sino que lo que hay es una falta de "inhibición".
La dopamina por sí misma es inhibitoria. De algún modo su función consiste en controlar los flujos de información. Es posible - esto es un poco hipótesis mía - que en lo que se refiere a procesos perceptivos se encargue de controlar circuitos que de por sí son inhibitorios, es decir, es un inhibidor de inhibiciones

. ¿Qué pasaría ante un aumento de la dopamina? que se eliminarían de tal manera los circuitos inhibitorios de la percepción, que se dispararían las percepciones sin contrastar, regular o perfilar. Y acabas viendo más cosas de las que hay, p. ej. o siendo incapaz de inhibir las cosas que el propio cerebro genera por sí mismo.
Conste en acta que esto tal cual no lo he visto explicado en ningún sitio, pero lo que sí tenemos claras son estas afirmaciones:
- Los receptores D2 son inhibitorios.
- Un exceso de actividad en D2 provoca delirios y alucinaciones

luego de algún modo a través de la inhibición, se llega a manifestaciones conductuales que a priori no esperaríamos, digamos "paradójicas".
- Si desactivamos la acción inhibitoria de D2 bloqueándolos, remiten los síntomas positivos.
En este sentido yo recuerdo cuando en la carrera me dijeron que el alcohol era un depresor del SNC. Casi grito en clase: ¡eso no puede ser! ¡si yo soy mucho más sociable, y hasta hablo mejor en inglés, con una copa de más encima!
O también recuerdo la sorpresa de enterarme de que la hiperactividad se trata con fármacos estimulantes.
La biología está llena de paradojas. Como en matemáticas, también aquí se cumple aquello de
- x - = +
y tienes sistemas que se dedican a inhibir inhibiciones (como haría el alcohol a dosis razonables) o estimular inhibiciones (como hace el metilfenidato en el TDAH).
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Pero ahora liemos más el asunto. Podríamos afirmar prudentemente que ningún neurotransmisor actúa sólo. Toda manifestación conductual es el resultado de todo un complejo sistema de interacciones neurofuncionales. Por lo tanto no es un problema de "exceso" o "déficit" de un NT determinado, sino casi siempre es una cuestión de balances. Los antipsicóticos atípicos también funcionan, p. ej., y no actúan tan selectivamente sobre D2 sino que también tienen un papel sobre la 5-HT.