Diego, si yo estoy de acuerdo con lo que dices! Fíjate que comento que mis circunstancias son problema mío y eso no significa que los demás tengan que movilizarse a mi alrededor para que yo disponga de más información, en absoluto. Como bien dices, todos conocemos en qué consiste esto y nos exponemos a ello voluntariamente.
Sin embargo, uno no se presenta al PIR para tener que enfrentarse a lo que no desea (no poder coger la plaza que quieres) sino para lo contrario. Es decir, no conseguir esa ansiada plaza es una posibilidad para la que hay que prepararse pero sin duda no es la meta final. El objetivo final es aumentar la probabilidad de acabar exactamente donde tú quieres. Y en todas las situaciones contrarias a la meta, es decir, que te "quiten" tu plaza en los puestos anteriores o simplemente que ni saques plaza, te encuentras con una sensación de fracaso entre las manos que te provoca emociones sí o sí. Otra cosa es cómo cada uno manejamos esas emociones. Desde mi punto de vista, no veo por qué una persona que tenía la ilusión de permanecer junto a su familia o sus seres queridos y no ve realizado ese sueño tiene que aguantarse las ganas de llorar. Aun sabiendo que eso podía ocurrir, la desilusión o la pena siguen siendo una realidad.
Cierto es que es obsceno quejarse de no haber merendado frente a alguien que lleva 1 semana sin tener comida que llevarse a la boca. Hay momentos y formas de quejarse, sin duda

Pero en la asignación de plazas se está rodeado de las personas que, como tú, han sacado plaza. Y mientras que hay gente para quien su elección no le representa ningún problema, para ti sí, así que en ese grupo determinado quizá sí seas la persona con más desazón y sería lícito dejarse llevar por la emoción.
Según cómo lo mires, también se podría decir que es obsceno estar tú tan contento con tu plaza y exigirle a alguien que no ha podido escoger que no llore por sentirse fatal por lo que le ha tocado.
En mi caso particular, tengo asumidísimo que lo más probable es que no saque plaza y que incluso en el caso de sacarla no pueda escoger las plazas que quiero y me vea "obligada" a rechazar y quedarme sin nada. Tengo muy interiorizado que todo el esfuerzo que haga está dirigido a un rango de probabilidad muy muy pequeño y sé lo que significa. Pero por muy racional que quiera ser, si llega el día de estar en un acto de asignación y tengo que renunciar a la plaza por mis circunstancias me va a joder de todas formas. Bien no me voy a sentir, eso seguro. Lo de echarme a llorar o no dependerá, al menos en parte, de si ya llevase semanas viéndolo venir gracias a las listas de preferencias.
Al fin y al cabo, dicen que lo último que se pierde es la esperanza. Y cuando se pierde definitivamente... ¡ouch! eso duele
