A sólo un mes del gran día entro para desearos mucha suerte, enviaros ánimos y energía a tope para este último empujón. Quizá sea una tontería para muchos pero creo que está bien que os recuerden que esa meta que os marcasteis un día, a la que dedicáis tanto tiempo y esfuerzo, por la que hacéis tantos sacrificios:
- económicos, de años y tiempo de vuestras vidas,
- de privaciones y dejar de lado más de lo que os gustaría a los amigos, pareja, familia, ocio, salidas y los viajes,
- de afectarse la salud física (sí, tanto café y donetes y como único ejercicio levantar el lápiz y pasar página suelen dejar huella)
- así como la salud mental y emocional (frustración de darlo todo y no obtener plaza, la irritabilidad, la incomprensión a veces de la gente, los pensamientos automáticos negativos, la injusticia del sistema de salud mental en general y de la psicología en particular...)
... tienen un sentido, tienen un por qué, tienen su recompensa y no caen en saco roto si seguís luchando .
Recuerdo cómo me sentía yo año tras año, entrando aquí (un lugar tan genial que tanto me aportó) y he querido entrar a recordaros lo que muchas veces no se nos viene a la mente y perdemos de vista cuando estamos estudiando, agobiados con los plannings, los simulacros y demás y ya llevamos varias convocatorias encima:
SE PUEDE. SE CONSIGUE. VALE LA PENA.
Yo aprobé a la cuarta. Y un amigo aprobó a la séptima o así. Nuestros expedientes no eran gran cosa y nuestras vidas modestas a la hora de invertir en recursos, academias, etc. Obviamente no hubiéramos podido estar tantos años sin esfuerzos por parte de nuestras familias o sin actividad laboral en absoluto (aunque fuese poniendo copas, dando clases particulares o de comercial). Tampoco es que seamos lo más representativo porque la media son 3 convocatorias presentadas y la mayoría acuden a alguna academia pero la cuestión es que él es ahora un R3 recién casado y muy feliz y yo soy un Psicólogo Especialista en Psicología Clínica, que conocía a mi pareje gracias al PIR y ya llevamos más de tres años de proyecto juntos, que estoy orgullosísimo de lo conseguido gracias a mi esfuerzo, abrumado aún pero maravillado (casi dos años después de terminar) por la enorme experiencia personal y profesional que es la residencia PIR y entregado a seguir formándome en psicoterapia y trabajando cada día para dar la mejor atención en salud mental a los pacientes en España.
Si nosotros pudimos, podéis vosotros.
No hay nada como el PIR. Ni a nivel formativo, ni experiencial ni personal. El PIR no es un lugar al que llegas, es un lugar desde el que partes para ser de los mejores profesionales en psicología clínica.
Es un lugar que te cambia la vida, en muchos sentidos. Y no es inalcanzable.
ESTÁ AHÍ, ESPERÁNDOOS.
Un abrazo.
