Este es mi segundo año. El primero, exactamente igual que Charo acababa de terminar la carrera y apenas estudié 4 meses. Además, diciembre y enero trabajando por las mañanas. Aunque sabia que no conseguiría plaza me llevé una sorpresa al saber que no quedé muy mal para el poco tiempo que llevaba estudiando.
Así, en Febrero, animadísima y con ganas de comerme el examen de enero 2011, me puse a estudiar como una loca 8 horas al día mínimo, 6 días a la semana, dedicada exclusivamente a ello.
Estudié los manuales de CEDE (a distancia) de arriba a abajo, de derecha a izquierda... Pensé que iba preparadísima, y que este año lo conseguiría.
A todo esto súmale los desafortunados comentarios de: " a lo mejor no merece la pena", "es algo muy sacrificado"... de gente que prefiere metas a corto plazo y gratificaciones inmediatas....
Por no contar, lo sola y poco comprendida que te sientes muchas veces, hasta el punto de pensar que qiuzás esto sea un imposible....
¿El resultado? Un examen que me pareció sacado de una película de ciencia ficción... Salí del examen no sé si con ganas de llorar o de gritar o de no sé qué... Totalmente indefensa, extrañada... no entendía como pudieron poner ese examen tan ambiguo... Tan convencida estaba de que este año lo sacaba que me derrumbé por completo y no quería imaginarme otro año igual que este dedicado única y exclusivamente a un examen que como muy bien decís muchos de vosotros no depende sólo de lo que tú estudies sino también de las preguntas de ese año... De un pequeño golpe de suerte, cosa que no se puede para nada controlar...
Pero bueno, a día de hoy estoy más animada. Ahora mismo me encuentro en una situación de incertidumbre. Por mi puntuación puedo estar tanto dentro como fuera. Pero sí que me he replanteado las cosas, y sobre todo mi actitud. Y si finalmente no consigo la plaza tengo clarísimo que no dedicaré otro año únicamente al PIR, intentaré buscar cosas que me ayuden a sentirme viva, que me interesen, que me enriquezcan. Pero por supuesto, volveré a intentarlo otro año más con las mismas ganas que este. Porque al fin y al cabo creo que lo que nos hace semejantes a todos los que nos preparamos este examen es la ilusión que tenemos por llegar a ser un PIR algún día, y eso es más fuerte que cualquier otra cosa.
Además, creo que hay que ser muy valiente para afrontar una examen de este tipo, para sacrificar tanto a cambio de algo que no sabemos cuándo llegará, pero que estamos convencidos de que lo queremos. Hay que ser valiente para elegir un camino tan arduo y con tan pocas gratificaciones a corto plazo. Podemos estar orgullosos de nosotros mismos!
Creo que simplemente por el hecho de haberlo elegido así, porque el hecho de que es eso lo que nos ilusiona y nos mueve en la vida, merece la pena intentarlo las veces que haga falta!
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