modelo compensatorio de brickam y cols.
Moderador: Solebo
- encarni7
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modelo compensatorio de brickam y cols.
hola alguien sabe algo de este modelo? aparece en social en tema 3 hablando de la recepcion de ayuda, pero la verdad es que no entero de que va
gracias 
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- Cristormor
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La relación entre el ambiente y su repercusión sobre la percepción de control adquiere una importancia cada vez más destacada conforme avanza la edad. Las personas mayores presentan una amplia variedad de contextos de convivencia: vida autónoma dentro de su comunidad, convivencia semindependiente con otras personas (por ejemplo, familiares o compañeros), o contextos residenciales (residencias asistidas, hospitales geriátricos, etc.), son una muestra de éstos.
Esta variedad de entornos provee experiencias que pueden favorecer o no su percepción de control. Así, un contexto de dependencia total, como el que puede ofrecer una residencia geriátrica tradicional, representa el ejemplo prototípico de ambiente perjudicial para el desarrollo de sentimientos de control y competencia personal (Langer y Rodin, 1976). Por el contrario, el desarrollo de una vida inserta en la comunidad, en la que son ofertados sólo aquellos servicios precisos para compensar las necesidades de asistencia que puedan requerir (por ejemplo, servicios médicos, culturales, sociales o de ocupación del tiempo libre), destinados a ayudar al desarrollo de una vida independiente, puede proporcionar una amplia variedad de oportunidades para el desarrollo de la propia competencia.
Brickman, Rabinowitz, Karuza, Coates, Cohn y Kidder (1982) establecen una taxonomía de modelos de provisión de ayuda en función de que la responsabilidad de la causa (culpa) y/o solución (control resolutivo) del problema atendido correspondan o no a la persona receptora del servicio. Estos dos ejes tendrán una destacada importancia en la conducta de afrontamiento del problema por parte de la persona. De esta forma, cada modelo va a determinar una expectativas o roles a adoptar tanto por parte del proveedor de ayuda como de quien la recibe.

Los autores identifican cada modelo con algunos tipos de ayuda. El modelo moral contiene una filosofía muy similar a la que aparece en muchos grupos de autoayuda. El modelo de aclaración encuentra un reflejo en la guía, apoyo social y disciplina típicos de grupos como "Alcohólicos Anónimos". El modelo compensatorio se identifica, entre otras, con la terapia rehabilitadora. Claramente, el último de los modelos, como su nombre indica, halla su referente más claro en la asistencia geriátrica y hospitalaria.
Como se puede apreciar, el modelo médico depriva al sujeto tanto de la responsabilidad de su actual estado como de la participación en su resolución. Lamentablemente, es el modelo que frecuentemente está presente en la mayor parte de los servicios de atención a las personas mayores, especialmente en el ámbito residencial. El comportamiento pasivo es el que se espera del residente, que es tratado en ocasiones de un modo casi infantil. Los trabajos de Baltes y col (Baltes, 1982; Baltes, Honn, Barton, Orzech y Lago, 1983; Baltes y Reisenzein, 1986; Baltes y Wahl, 1996; Barton, Baltes y Orzech, 1980) ofrecen apoyo a esta hipótesis. En sus estudios en este tipo de contextos, comprobaron que las iniciativas de comportamiento independiente por parte de los residentes o bien eran ignoradas por el personal que les atendía o bien recibían como respuesta un tipo de apoyo conducente a esquemas de comportamientos dependientes. Frente a esta respuesta, los comportamientos dependientes se veían reforzados con la provisión de apoyo externo por parte del personal" (Baltes y Reisenzein, 1986, p. 326).
Así, por ejemplo, los residentes que ni siquiera intentaban comer o vestirse por sí solos, eran rápidamente atendidos, experimentando inmediatamente mayor interacción social con el personal, mientras que aquellos otros que sí intentaban hacerlo recibían una escasa atención. Esto se traducía en una progresiva reducción de oportunidades de dominio para llevar a cabo un comportamiento autónomo, lo que daba lugar a una reducción en la misma medía de su autoeficacia y control percibido sobre el entorno. Resultado similares se observan cuando se trasladan estos patrones de interacción con ancianos que residen en su comunidad (Baltes y Wahl, 1992).
Esta variedad de entornos provee experiencias que pueden favorecer o no su percepción de control. Así, un contexto de dependencia total, como el que puede ofrecer una residencia geriátrica tradicional, representa el ejemplo prototípico de ambiente perjudicial para el desarrollo de sentimientos de control y competencia personal (Langer y Rodin, 1976). Por el contrario, el desarrollo de una vida inserta en la comunidad, en la que son ofertados sólo aquellos servicios precisos para compensar las necesidades de asistencia que puedan requerir (por ejemplo, servicios médicos, culturales, sociales o de ocupación del tiempo libre), destinados a ayudar al desarrollo de una vida independiente, puede proporcionar una amplia variedad de oportunidades para el desarrollo de la propia competencia.
Brickman, Rabinowitz, Karuza, Coates, Cohn y Kidder (1982) establecen una taxonomía de modelos de provisión de ayuda en función de que la responsabilidad de la causa (culpa) y/o solución (control resolutivo) del problema atendido correspondan o no a la persona receptora del servicio. Estos dos ejes tendrán una destacada importancia en la conducta de afrontamiento del problema por parte de la persona. De esta forma, cada modelo va a determinar una expectativas o roles a adoptar tanto por parte del proveedor de ayuda como de quien la recibe.

Los autores identifican cada modelo con algunos tipos de ayuda. El modelo moral contiene una filosofía muy similar a la que aparece en muchos grupos de autoayuda. El modelo de aclaración encuentra un reflejo en la guía, apoyo social y disciplina típicos de grupos como "Alcohólicos Anónimos". El modelo compensatorio se identifica, entre otras, con la terapia rehabilitadora. Claramente, el último de los modelos, como su nombre indica, halla su referente más claro en la asistencia geriátrica y hospitalaria.
Como se puede apreciar, el modelo médico depriva al sujeto tanto de la responsabilidad de su actual estado como de la participación en su resolución. Lamentablemente, es el modelo que frecuentemente está presente en la mayor parte de los servicios de atención a las personas mayores, especialmente en el ámbito residencial. El comportamiento pasivo es el que se espera del residente, que es tratado en ocasiones de un modo casi infantil. Los trabajos de Baltes y col (Baltes, 1982; Baltes, Honn, Barton, Orzech y Lago, 1983; Baltes y Reisenzein, 1986; Baltes y Wahl, 1996; Barton, Baltes y Orzech, 1980) ofrecen apoyo a esta hipótesis. En sus estudios en este tipo de contextos, comprobaron que las iniciativas de comportamiento independiente por parte de los residentes o bien eran ignoradas por el personal que les atendía o bien recibían como respuesta un tipo de apoyo conducente a esquemas de comportamientos dependientes. Frente a esta respuesta, los comportamientos dependientes se veían reforzados con la provisión de apoyo externo por parte del personal" (Baltes y Reisenzein, 1986, p. 326).
Así, por ejemplo, los residentes que ni siquiera intentaban comer o vestirse por sí solos, eran rápidamente atendidos, experimentando inmediatamente mayor interacción social con el personal, mientras que aquellos otros que sí intentaban hacerlo recibían una escasa atención. Esto se traducía en una progresiva reducción de oportunidades de dominio para llevar a cabo un comportamiento autónomo, lo que daba lugar a una reducción en la misma medía de su autoeficacia y control percibido sobre el entorno. Resultado similares se observan cuando se trasladan estos patrones de interacción con ancianos que residen en su comunidad (Baltes y Wahl, 1992).
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"La verdadera grandeza no se mide por lo que alcanzas, sino por lo que superas"[/align]

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