Rutdlme escribió: ↑Mar Abr 15, 2025 9:43 am
Te toca
Rutdlme!
El sexismo hostil se define como:
1.La perspectiva según la cual las mujeres merecen protección, son superiores a los hombres en varios aspectos (son más puras y tienen mejor gusto) y son realmente necesarias para la felicidad de los hombres (por ejemplo, ningún hombre está completamente realizado hasta que encuentra en su vida una mujer a quien adorar).
2.
La perspectiva según la cual la mujer, si no inferior al hombre, posee muchas características negativas (por ejemplo, buscan tratos especiales de favor, son sensibles de manera exagerada e intentan hacerse con el poder de los hombres aunque no lo merezcan).
3.Se refiere a la aparición de prejuicio basado en el género.
4.Se refiere a los rasgos que supuestamente poseen hombres y mujeres y que distinguen a cada género del otro.
EXPLICACIÓN LARGA, PERO, INTERESANTE DESDE MI PUNTO DE VISTA
El término prejuicio parece implicar hostilidad y aversión; cuando en el habla cotidiana decimos que alguien está prejuiciado hacia personas que pertenecen a un grupo específico, inferimos que se trata de visiones francamente negativas del grupo en cuestión. Sin embargo, el prejuicio puede manifestarse de manera radicalmente opuesta. Incluso los racistas que tienen fuertes prejuicios hacia los afroamericanos no dudan en admitir los grandes talentos atlético y musical de este grupo, habilidades que pueden considerar superiores a las de los blancos. Lo mismo ocurre con respecto al sexismo, el cual se muestra con dos caras diferentes. Una es conocida como el sexismo hostil, según el cual la mujer, si no inferior al hombre, tiene muchas características negativas (por ejemplo, buscan tratos especiales de favor, son sensibles de manera exagerada e intentan hacerse con el poder de los hombres aunque no lo merezcan) (opción 2 correcta). La otra cara del sexismo es la que Glick y sus colegas (2000) han descrito como sexismo benevolente, según el cual las mujeres merecen protección, son superiores a los hombres en varios aspectos (son más puras y tienen mejor gusto) y son realmente necesarias para la felicidad de los hombres (por ejemplo, ningún hombre está completamente realizado hasta que encuentra en su vida una mujer a quien adorar) (opción 1 incorrecta). De acuerdo con Glick y sus colegas (2000), ambas formas de sexismo reflejan que los hombres han mantenido una posición de poder en la mayoría de las sociedades humanas. Debido a este poder, ven a la mujer como inferior en varios aspectos. Ello no excluye que, al mismo tiempo, estos hombres dependan de las mujeres para el desempeño de los roles domésticos, y por la intimidad y amor que ellas les proporcionan. Estos hechos, en consecuencia, contribuyen con el desarrollo del sexismo benevolente. La evidencia de que existen ambos tipos de sexismo en varias partes del mundo ha sido descrita en el estudio masivo de Glick et al. (2000), en el cual participaron más de 15.000 personas de diecinueve países diferentes. Los participantes (en su mayoría estudiantes universitarios) completaron cuestionarios diseñados para medir ambos aspectos del sexismo. Como complemento de esta información se consideraron medidas de la igualdad de género de las Naciones Unidas. Los resultados indican que ambos tipos de sexismo parecen existir en cada uno de los países estudiados. Mientras los hombres expresan un sexismo hostil más elevado que el de las mujeres, esta relación tiende a desaparecer e incluso invertirse en algunos países; en concreto, las mujeres manifiestan un sexismo benevolente mayor que el de los hombres, en países como Colombia, Turquía, Alemania y Bélgica. Como era de esperar, a mayor presencia de ambas formas de sexismo, menor igualdad de género (referida a la presencia de mujeres en empleos de estatus elevado, educación y estándares de vida). Estas relaciones se encontraron especialmente en los niveles de sexismo en los hombres, pero también en las mujeres. En definitiva, pareciera claro que el sexismo no necesariamente implica visiones negativas uniformes de las mujeres u hostilidad hacia ellas; antes bien este prejuicio puede mostrar una cara amable. Tal como señalaron Glick y sus colegas (2000), el sexismo benevolente también constituye una forma de prejuicio, ya que sirve para mantener a las mujeres en roles subordinados. En otras palabras, el sexismo benevolente atenta contra la igualdad. La opción 3 (incorrecta) se refiere al sexismo. La opción 4 (incorrecta) se refiere a la definición de estereotipo de género. Baron, R. A., Donn, B. (2005). Psicología Social. PEARSON Prentice Hall. Madrid.