¿alguna ayudita con su teoría?
I'mm Horney.....i'm horney, horney, horney
Moderador: Solebo
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I'mm Horney.....i'm horney, horney, horney
A ver, no entiendo a esta mujerrrrrrrrrrr
(Karen Horney,...por si no había quedao claro jeje ://13 )
¿alguna ayudita con su teoría?
¿alguna ayudita con su teoría?
Nuestra mayor gloria no está en no haber caído nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos (Goldsmith)
- Cristormor
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Tanto Horney como Adler, Fromm y Sullivan constituyen una escuela no oficial de psiquiatría. Usualmente son llamados neo-freudianos, aunque el término sea bastante impreciso. Por desgracia, el otro término común es el de psicólogos sociales, el cual, aún cuando es preciso, es un término usado más para designar un área de estudio.
Conceptos importantes de esta mujer:
-criticó la idea freudiana de envidia al pene. Aunque aceptó que esto de hecho ocurría en algunas mujeres neuróticas, estaba muy lejos de ser un fenómeno universal. Sugirió que lo que parecía ser una envidia al pene era realmente una envidia justificada al poder de los hombres en este mundo.
De hecho, decía, podría haber una contrapartida masculina a la envidia al pene en los hombres, la envidia al útero, significando a aquella envidia que se siente ante la habilidad femenina de criar hijos. Quizás, el grado hasta donde muchos hombres se dirigen a por el éxito y de querer que sus apellidos perduren después de su muerte es una compensación por su incapacidad de perdurar una parte de sí mismos a través de llevar consigo, amamantar y criar sus hijos.
-Una segunda idea, la cual no tiene mucha aceptación en la comunidad psicológica, es la del autoanálisis. Karen Horney escribió uno de los primeros manuales de autoayuda y sugirió que con pequeños problemas neuróticos, nosotros podríamos ser nuestros propios psiquiatras.
- Su teoría está limitada a la neurosis. Además de dejar de lado la psicosis y otros problemas, aísla a la persona verdaderamente sana. No obstante, ya que ella sitúa a las personas neuróticas y sanas en un contínum, se refiere al neurótico que existe en todos nosotros.
La teoría de Karen Horney es quizás la mejor de las teorías sobre las neurosis que tenemos. En primer lugar, ofreció una perspectiva bastante distinta de entender la neurosis, considerándola como algo bastante más contínuo en la vida normal que los teóricos previos. Concretamente, entendía la neurosis como un intento de hacer la vida más llevadera, como una forma de “control interpersonal y adaptación”. Esto sería, por supuesto, aquello a lo que estamos dirigidos en nuestra vida cotidiana, solo que parece que la mayoría de nosotros lo hacemos bien y los neuróticos parece que se hunden más rápidamente.
En su experiencia clínica, distinguió 10 patrones particulares de necesidades neuróticas, los cuales están basados sobre aquellas cosas que todos necesitamos, pero que se han vuelto distorsionadas de diversas formas por las dificultades de las vidas de algunas personas.
Las necesidades neuróticas son las siguientes.
Necesidad neurótica de afecto y aprobación. Necesidad indiscriminada de complacer a los demás y ser querido por ellos.
Necesidad neurótica de pareja; de alguien que lleve las riendas de nuestra vida. Esta necesidad incluye la idea de que el amor resolverá todos nuestros problemas. Una vez más, a todos nos gustaría tener un compañero con quien compartir nuestra vida, pero el neurótico va uno o dos pasos más allá.
El neurótico necesita restringir la vida de uno a límites muy estrechos, a no ser demandantes, a satisfacernos con muy poco. Incluso esta postura tiene su contrapartida normal. ¿Quién no ha sentido la necesidad de simplificar la vida cuando se vuelve muy estresante; de unirse a una orden monacal; a desaparecer de la rutina; o de volver al útero materno?.
Necesidad neurótica de poder, de control sobre los demás, de omnipotencia. Todos buscamos el poder, pero el neurótico se desespera por lograrlo. Es un dominio de su propia gesta, usualmente acompañado de un rechazo por la debilidad y una fuerte creencia en los propios poderes racionales.
Necesidad neurótica de explotar a los demás y sacar lo mejor de éstos. En la persona común podríamos entender esto como la necesidad de tener un efecto, de provocar impacto, de ser escuchado. En el neurótico, se convierte en una manipulación y la creencia de que los demás están ahí para ser utilizados. Puede comprender también una idea de miedo a ser manipulado por los demás, de parecer estúpido. Ustedes se habrán percatado de esas personas que les encanta las bromas pesadas, pero no las soportan cuando ellas son el blanco de tales bromas, ¿no?.
Necesidad neurótica de reconocimiento o prestigio social. Somos criaturas sociales, así como sexuales, y nos gusta ser apreciados por los demás. Pero estas personas están sobrepreocupadas por las apariencias y la popularidad. Temen ser ignoradas, simples, poco “guay” y “fuera de lugar”.
Necesidad de admiración personal. Todos necesitamos ser admirados por nuestras cualidades tanto internas como externas. Necesitamos sentirnos importantes y valorados. Pero algunas personas están más desesperadas y necesitan recordarnos su importancia (“nadie reconoce los genios”; “Soy el verdadero artífice detrás de las escenas, ¿sabes?”, y así sucesivamente. Su miedo se centra en no ser nadie, falto de importancia y sin sentido en sus acciones.
Necesidad neurótica de logro personal. Una vez más diremos que no hay nada malo en aspirar a logros, ni mucho menos. Pero algunas personas están obsesionadas con ello. Deben ser los número uno en todo y dado que esto es, desde luego, una tarea muy difícil, vemos a estas personas constantemente devaluando aquello en lo que no pueden ser los primeros. Si, por ejemplo, son buenos corredores, el lanzamiento de disco y las pesas son “deportes secundarios”. Si su fuerte es lo académico, las habilidades físicas no son de importancia, y demás.
Necesidad neurótica de autosuficiencia e independencia. Todos nosotros debemos cultivar cierta autonomía, pero algunas gentes sienten que no deberían necesitar de nadie nunca. Tienden a rechazar la ayuda y muchas veces son reticentes a comprometerse en una relación afectiva.
Necesidad de perfección e inexpugnabilidad. Muchas veces para ser cada vez mejores en nuestra vida, tenemos un impulso que puede de hecho ser de consideración neurótica, pero algunas personas pretenden constantemente ser perfectas y temen fallar. No resisten que se les “coja” en un error y necesitan, por tanto, controlar todo el tiempo.
A medida que Horney fue revisando sus conceptos, empezó a darse cuenta que sus tipos de necesidades neuróticas podían agruparse en tres amplias estrategias de adaptación:
Complianza (cumplimiento), que incluye las necesidades 1, 2 y 3.
Agresión, incluyendo las necesidades desde la 4 hasta la 8.
Alejamiento, incluyendo las necesidades 9, 10 y 3. Esta última fue añadida porque es crucial para lograr la ilusión de independencia y perfección total.
En sus escritos, la autora usó otras frases para referirse a estas tres estrategias. Además de la complianza, se refirió a ésta como la estrategia de moverse hacia y la llamada auto-retirada. Sólo tenemos que detenernos un poco para ver que estas frases son muy similares en contenido al acercamiento de aprendizaje o de la personalidad flemática de Adler.
El segundo punto (la agresión) también fue llamado como moverse en contra de o como la solución expansiva. Correspondería a lo mismo que describió Adler con su tipo dominante o la llamada personalidad colérica.
Y finalmente, además de alejamiento, la tercera necesidad fue llamada también como alejarse de o la solución de resignación. Es muy parecido al tipo evitativo de Adler o la personalidad melancólica.
-teoría del self:Horney tenía una manera más de ver a las neurosis: en términos de imagen del self ( de sí mismo). Para Horney el self es el centro del ser; su potencial. Si uno ha sido sano, entonces habría desarrollado un concepto preciso de quién soy y por consiguiente podré sentirme libre de impulsar ese potencial (auto-realización).
El neurótico tiene una visión diferente de las cosas. El self neurótico está “escindido” en un self ideal y un self despreciado. Otros teóricos hablan de un self “especular”, aquel que piensas que los demás ven. Si miramos a nuestro alrededor (de forma precisa o no) creyendo que los demás te están despreciando, entonces internalizaremos esta sensación como si fuese verdaderamente nuestra percepción de nosotros mismos. Por otro lado, si estamos fallando de alguna manera, esto implicaría que existen ciertos ideales ante los que nos estamos sometiendo. Estamos creando un self ideal fuera de nuestras “posibilidades”. Tenemos que entender que el self ideal no es una meta positiva; todo lo contrario, es irreal y finalmente imposible de alcanzar. Por tanto, el neurótico se balancea entre odiarse a sí mismos y pretender ser perfectos.
Persona sana-neurotica
Horney llamó a esta relación estrecha entre los yo ideales y despreciados como “la tiranía de los posibles” y de los neuróticos la “lucha por la gloria”.
La persona sumisa cree que “debería ser dulce, auto-sacrificado y santo”.
La persona agresiva dice “debería ser fuerte, reconocido y un ganador”.
La persona introvertida cree que “debería ser independiente, reservado y perfecto”.
Y mientras está vacilando entre estos dos self imposibles, el neurótico se ve alienado de su propio yo y retraído de llevar a cabo sus potenciales verdaderos.
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"La verdadera grandeza no se mide por lo que alcanzas, sino por lo que superas"[/align]

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- encarni7
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esto,,,
¿¿¿alguien me explica el proceso neurotico de esta mujer????? yo le entiendo nada, que si maldad básica, indiferencia basica, pero joder porque no ponen un lenguaje mas sencillo??? yo creo que es por joder 
he encontrado esto pero: alguien me lo explica???
Es cierto que algunas personas que fueron víctimas de abuso o de rechazo en su infancia sufren de neurosis en su vida adulta. Lo que casi siempre olvidamos es que la mayoría no. Si tienes un padre violento o una madre esquizofrénica, o has sido abusado sexualmente por un tío, podrías, no obstante, tener otros miembros familiares que te quisieron mucho, que cuidaron mucho de ti y que trabajaron para protegerte de otros posibles daños; y podrías haber crecido sano y feliz como adulto. Es incluso aún más cierto que la mayoría de los neuróticos adultos de hecho no sufren de abusos ni rechazo infantil, por tanto la surge la siguiente interrogante: si el rechazo ni el abuso infantil son las causas de las neurosis, entonces ¿qué la produce?.
La respuesta de Horney es la llamada indiferencia paterna o como ella le llamaba “la maldad básica” o una falta de calidez y afecto durante la infancia. Hay que saber que incluso una paliza ocasional o un encuentro sexual en la niñez pueden superarse, siempre y cuando el niño se sienta aceptado y querido.
La clave para entender la indiferencia parental es que constituye una forma de percepción del niño y no de las intenciones de los padres. Aquí sería bueno recordar que “El camino al infierno está lleno de buenas intenciones”. Un padre con buenas intenciones puede fácilmente transmitir una comunicación de indiferencia a sus hijos con cuestiones como las que siguen: preferencia de un hijo sobre otro, negarse a cumplir promesas mantenidas, alterando o entorpeciendo relaciones con amigos de sus hijos, burlarse de las ideas de los hijos y así sucesivamente. Nótese que muchos padres, incluso aquellos buenos padres, hacen esto debido a las presiones en las que ellos mismos se encuentran. Otros lo hacen porque ellos mismos son neuróticos y colocan sus necesidades sobre las de sus hijos.
Horney observó que los niños responden no con pasividad y debilidad ante la indiferencia parental, tal y como nosotros creemos, sino que lo hacen con rabia, respuesta que la autora describe como la hostilidad básica. El hecho de frustrarse conlleva a una respuesta primera de un esfuerzo por protestar por la injusticia.
Algunos niños perciben que esta hostilidad es efectiva y con el timepo se convierte en una respuesta generalizada ante las dificultades de la vida. En otras palabras; desarrolan un estilo adaptativo agresivo, diciéndose a sí mismos, “si tengo el poder, nadie puede haceme daño”.
Sin embargo, la mayoría de los niños se hallan sobresaturados de ansiedad básica, lo que se traduce casi siempre en un miedo al abandono y a sentirse desamparados. Por una cuestión de sobrevivencia, la hostilidad básica puede ser suprimida y así los padres alcanzan la victoria. Si esta actitud parece funcionar mejor para el niño, entonces se consolidará como la estrategia adaptativa preferida (complianza). Se dicen a sí mismos: “Si puedo lograr que me quieras, entonces no me harás daño”.
Algunos niños descubren que ni la agresión ni la complianza eliminan la indiferencia parental percibida, por lo que solucionan el problema abandonando la lucha familiar y metiéndose en sí mismos, volviéndose preocupados por ellos prioritariamente. Esta es la tercera estrategia adaptativa. Se dicen: “Si me repliego, nada me dañará”.
he encontrado esto pero: alguien me lo explica???
Es cierto que algunas personas que fueron víctimas de abuso o de rechazo en su infancia sufren de neurosis en su vida adulta. Lo que casi siempre olvidamos es que la mayoría no. Si tienes un padre violento o una madre esquizofrénica, o has sido abusado sexualmente por un tío, podrías, no obstante, tener otros miembros familiares que te quisieron mucho, que cuidaron mucho de ti y que trabajaron para protegerte de otros posibles daños; y podrías haber crecido sano y feliz como adulto. Es incluso aún más cierto que la mayoría de los neuróticos adultos de hecho no sufren de abusos ni rechazo infantil, por tanto la surge la siguiente interrogante: si el rechazo ni el abuso infantil son las causas de las neurosis, entonces ¿qué la produce?.
La respuesta de Horney es la llamada indiferencia paterna o como ella le llamaba “la maldad básica” o una falta de calidez y afecto durante la infancia. Hay que saber que incluso una paliza ocasional o un encuentro sexual en la niñez pueden superarse, siempre y cuando el niño se sienta aceptado y querido.
La clave para entender la indiferencia parental es que constituye una forma de percepción del niño y no de las intenciones de los padres. Aquí sería bueno recordar que “El camino al infierno está lleno de buenas intenciones”. Un padre con buenas intenciones puede fácilmente transmitir una comunicación de indiferencia a sus hijos con cuestiones como las que siguen: preferencia de un hijo sobre otro, negarse a cumplir promesas mantenidas, alterando o entorpeciendo relaciones con amigos de sus hijos, burlarse de las ideas de los hijos y así sucesivamente. Nótese que muchos padres, incluso aquellos buenos padres, hacen esto debido a las presiones en las que ellos mismos se encuentran. Otros lo hacen porque ellos mismos son neuróticos y colocan sus necesidades sobre las de sus hijos.
Horney observó que los niños responden no con pasividad y debilidad ante la indiferencia parental, tal y como nosotros creemos, sino que lo hacen con rabia, respuesta que la autora describe como la hostilidad básica. El hecho de frustrarse conlleva a una respuesta primera de un esfuerzo por protestar por la injusticia.
Algunos niños perciben que esta hostilidad es efectiva y con el timepo se convierte en una respuesta generalizada ante las dificultades de la vida. En otras palabras; desarrolan un estilo adaptativo agresivo, diciéndose a sí mismos, “si tengo el poder, nadie puede haceme daño”.
Sin embargo, la mayoría de los niños se hallan sobresaturados de ansiedad básica, lo que se traduce casi siempre en un miedo al abandono y a sentirse desamparados. Por una cuestión de sobrevivencia, la hostilidad básica puede ser suprimida y así los padres alcanzan la victoria. Si esta actitud parece funcionar mejor para el niño, entonces se consolidará como la estrategia adaptativa preferida (complianza). Se dicen a sí mismos: “Si puedo lograr que me quieras, entonces no me harás daño”.
Algunos niños descubren que ni la agresión ni la complianza eliminan la indiferencia parental percibida, por lo que solucionan el problema abandonando la lucha familiar y metiéndose en sí mismos, volviéndose preocupados por ellos prioritariamente. Esta es la tercera estrategia adaptativa. Se dicen: “Si me repliego, nada me dañará”.
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- Cristormor
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encarni7 escribió:esto,,,¿¿¿alguien me explica el proceso neurotico de esta mujer????? yo le entiendo nada, que si maldad básica, indiferencia basica, pero joder porque no ponen un lenguaje mas sencillo??? yo creo que es por joder
Una de la principales preocupaciones de Horney fue el tema de la neurosis. Según Horney éstas son engendradas muy a menudo por las condiciones de cultura bajo las que vivimos, poniendo énfasis en que estas, en el caso de las personas enfermas son siempre conflictivas, contradictorias y difíciles (Horney 1951).
Horney desarrolló un modelo para la comprensión de la estructura de la neurosis, en el que tomó en cuenta las condiciones adversas del entorno y especialmente de la familia en la creación de una "ansiedad básica", el niño se defiende de ésta mediante estrategias de defensa que adopta como deformaciones del carácter y lo llevan a alinear su verdadero yo en favor de un yo idealizado el cual se basa en lo que le exige la sociedad.
El yo real es un término que comprende todo lo que la persona es en un momento dado, incluye cuerpo y alma, ya sea de un individuo sano o neurótico. Se hace referencia a él cuando las personas dicen que quieren conocerse tal cual son, es la fuerza que impulsa hacia el desarrollo individual con la cual se puede lograr total identificación, al estar las personas libres de la neurosis. El yo real se refiere a lo que realmente la persona siente, quiere, cree y resuelve, es, o debiera ser, el centro más vivo de la vida psíquica. Cuando el yo real es fuerte y activo permite tomar decisiones (aprueba o censura) y asumir las responsabilidades de ellas, por lo tanto, conduce a una sensación de unidad, de totalidad. No sólo son cuerpo y mente, acto y pensamiento o sentimiento consonantes y armoniosos, sino que funcionan sin un grave conflicto interior. Para Horney el yo real es la fuente de fuerzas emocionales, de las energías constructivas y facultades de juicio.
El desarrollo de la confianza básica, es decir, confianza en sí mismo y en el resto, en un individuo normal está determinada por un ambiente que satisfaga las necesidades de cariño, cuidado, disciplina, estimulación, entre otros. Si no se satisfacen, el ambiente, en general, es percibido por el individuo como hostil acompañado con un sentimiento de frustración hacia sus necesidades lo que lo lleva hacia una separación de su yo real. Esto se produce porque el individuo, para compensar sentimientos de incompetencia y baja autoestima, crea un ideal muy alto y lo intenta alcanzar por medio de la fantasía, ya que en la realidad no es posible. Este fantasear se hace cada vez más continuo y vívido llegando a un momento en que su yo real es confundido y posteriormente reemplazado por su ideal planteado. De esta forma el individuo enajena su propio yo y su personalidad y asume sentimientos, pensamientos, motivos y acciones propios de su ideal configurándose así su yo ideal. Esta condición, que en un principio fue un conflicto entre necesidades contrarias (Horney 1939), es la que la autora denomina neurosis (Horney, 1950).
El yo ideal es lo que el neurótico cree que es o que puede o debiera ser, es una visión de sí apartada de la realidad con características muy halagadoras y que compromete su conducta. Los rasgos particulares del yo real están determinados por factores reales de la persona, es así como los ideales del yo ideal tienen una base en las potencialidades del yo real. Los componentes esenciales del yo ideal son inconscientes por esto el neurótico confunde las demandas de su yo ideal con las que puede cumplir el yo real. El yo ideal que comienza a crecer afecta la actitud hacia sí mismo de distinta manera dependiendo de donde centre su atención: si el individuo quiere convencerse de que él es su yo ideal, desarrolla las creencias adecuadas a éste (pasa a creer que es un gran científico aunque sólo sea un alumno de física); si, en cambio, dirige su atención a su yo real, y al compararlo con su yo ideal, el primero es muy despreciable, el individuo se autodegrada. Si se centra en la diferencia entre su yo real y su yo ideal busca acortar las diferencias tratando de alcanzar la perfección con gran exigencia.
El mantenimiento del yo ideal ya consolidado obliga al individuo a realizar una serie de conductas que tienden a mantener esta imagen frente a lo cual el individuo puede reaccionar de tres formas distintas las cuales según Horney (1945) serían:
1. Identificación con su yo ideal creyendo que todo está bien así como está, pasando a ser éste más real que su yo real. Esta cambio se produce en lo más profundo de su ser involucrando sus sentimientos, motivaciones, pensamiento, etc.
2. Perfeccionismo, el individuo quiere llegara ser como su yo ideal y vive esforzándose por ello y criticándose por lo que "debiera" ser y hacer.
3. Revelación, el neurótico se torna irresponsable y negativo hacia las exigencias de su yo ideal.
Estas actitudes se dan en forma combinada y van de una a otra ya que ninguna es completamente satisfactoria y traen diversas consecuencias para los individuos. El yo ideal, por ser una imagen falsa, es débil y vulnerable, lo que hace que el individuo restrinja su vida para no exponerse al peligro de que su imagen sea atacada y pongan en relieve las diferencias entre ésta y su yo real. (Por ejemplo el individuo puede rechazar un trabajo por la posibilidad de que existan compañeros que se desempeñen mejor que él). Además el yo ideal es un obstáculo al crecimiento porque los ideales de esta imagen no son un móvil para el individuo sino que es una idea fija que cree cierta y que es venerada por él. La persona no es capaz de ver sus errores, sino que los niega para poder mantener su yo ideal intacto .
A la vez, el neurótico necesita de la aprobación del resto para mantener su yo ideal, por esta razón odia a cualquiera que lo supere en alguna característica de su yo ideal y se siente bien con personas que halaguen sus supuestos dones.
Por último cabe destacar que el objetivo de la terapia para Horney es que el neurótico vaya eliminando las defensas que ha creado para mantener su imagen y pueda ver o reconocer sus propios ideales, motivaciones y sentimientos, vale decir, que la persona se reencuentre con su yo real. Para que esto ocurra es preciso hacer ver al paciente los conflictos que le crea el mantenimiento de su yo ideal y convencerlo de que volviendo a su yo real podrá identificar su conflicto y enfrentarlo de manera adecuada. Este proceso se realiza en forma gradual ya que el volver hacia su yo real puede resultar extremadamente doloroso y puede que la persona termine aferrándose a su yo ideal sin dar cabida al cambio.
Por tanto: Lo importante es que el individuo tenga una correspondencia lo más estrecha posible entre lo que él es y lo que cree ser, así también debe también tener claro cuales son sus ideales y metas, con el objetivo de ir en busca de ellos, pero sin perder la perspectiva de cuales son sus propias potencialidades y debilidades de modo que su actuar y desear sean realistas. De esta forma el individuo podría desarrollar sus potencialidades y evitar entrar en una neurosis.
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"La verdadera grandeza no se mide por lo que alcanzas, sino por lo que superas"[/align]

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Otra explicación sobre la neurosis, y tal vez más sencilla (con lo cual no me qeda claro, con cual de las 2 deberíamos quedarnos, ya q no tienen nada q ver
):
Los trastornos neuróticos no son para Horney el resultado de conflictos pulsionales
intrapsíquicos, sino el producto de ciertas distorsiones afectivas sufridas en la infancia, en particular carencias amorosas con los subsiguientes sentimientos de soledad y abandono, lo que recuerda latraumatogénesis ferencziana.
Es más, Horney resaltó, esta vez en la línea adleriana, que las neurosis se establecían cuando los padres prefieren a un hijo en detrimento de otro(s), lo tratan con injusticia o falta de consideración, interfieren en sus deseos y amistades o se burlan de sus primeras manifestaciones de independencia, lo que ocasionaría la ruptura de la naciente voluntad (concepto rankiano), así como la represión de la ira, la cólera u hostilidad por miedo a perder el afecto de los padres.
La consecuencia final sería el establecimiento de la angustia básica que se intenta controlar por medio de estrategias defensivas de sumisión y permanente búsqueda de afecto, retraimiento social o bien manifestaciones más o menos encubiertas de contrahostilidad. Horney mantuvo que la actitud sumisa era más propia de la niña, lo que sería fuente de la pasividad y sometimiento en la adultez. Ahora bien, Horney justificaba las fallas parentales sobre la base de que ellos mismos habían recibido un trato anómalo por parte de su círculo familiar.
Los trastornos neuróticos no son para Horney el resultado de conflictos pulsionales
intrapsíquicos, sino el producto de ciertas distorsiones afectivas sufridas en la infancia, en particular carencias amorosas con los subsiguientes sentimientos de soledad y abandono, lo que recuerda latraumatogénesis ferencziana.
Es más, Horney resaltó, esta vez en la línea adleriana, que las neurosis se establecían cuando los padres prefieren a un hijo en detrimento de otro(s), lo tratan con injusticia o falta de consideración, interfieren en sus deseos y amistades o se burlan de sus primeras manifestaciones de independencia, lo que ocasionaría la ruptura de la naciente voluntad (concepto rankiano), así como la represión de la ira, la cólera u hostilidad por miedo a perder el afecto de los padres.
La consecuencia final sería el establecimiento de la angustia básica que se intenta controlar por medio de estrategias defensivas de sumisión y permanente búsqueda de afecto, retraimiento social o bien manifestaciones más o menos encubiertas de contrahostilidad. Horney mantuvo que la actitud sumisa era más propia de la niña, lo que sería fuente de la pasividad y sometimiento en la adultez. Ahora bien, Horney justificaba las fallas parentales sobre la base de que ellos mismos habían recibido un trato anómalo por parte de su círculo familiar.
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