Hola.
Tengo la mala costumbre de dar consejos si se piden. Pero también sé que no han de darse... así que suelo quedarme en consejos descafeinados (que no son nada), experiencias personales o alegorías.
Bueno, personalmente me planteo las cosas, sobre las situaciones de bloqueo que me voy a encontrar y el esfuerzo que creo que voy a hacer.
Bueno, bueno, ahí va una alegoría (cuento mi perspectiva absolutamente subjetiva, ruego no me hagas mucho caso):
Si voy a atravesar unas montañas. Pregunto a los viajeros, pero también me fijo en lo que no dicen ( tal vez unos pasen porque son muy fuertes y cargan muchos víveres... quizás otros menos corpulentos, carguen menos, pero viajen más rápido, antes de desfallecer. Otros incluso, acampen en invierno en plena nevada –un suicidio para los primeros- y continúen con el buen tiempo, tras abastecerse de la propia montaña... y todos tiendran razón si les preguntas).
Para planear un viaje, tal vez sea bueno, calcular los cambios de estaciones... si salgo en invierno, pasaré lo más duro de la montaña en primavera o verano... (pero como salga en primavera y me pille en invierno en los picos... glub...). He de transportar ahora toda el agua? o hay algún sitio en donde pueda refrescarme y recuperarme del cansancio?.
En el camino, tal vez encuentre viajeros que me comenten cosas... tal vez mi plan variará... pero eso, ahora mismo, no lo puedo saber...
En fin... caminante... no hay camino... que decía un trovador contemporáneo.
En resumen no te desanimes ni amedrentes. Las cosas van aclarándose a medida que uno va avanzando. Tantea las cosas y hazte tus propias ideas... esas son las que te guiaran en las ventiscas. Creo que las montañas pueden ser atravesadas, en la medida que uno la conozca, se conozca así mismo y que uno le pase desapercibido al infortunio –más que confiar en la caprichosa fortuna-).
Saludos!
