Yo también había pensado lo mismo que Amaya...lo que pasa que como no tngo aquí ni libros ni apuntes, no te lo puedo asegurar...
No obstante, te pongo algunas cosillas que he encontrado:
Programa de razón variable. El reforzador se da después de X respuestas de promedio. Produce una frecuencia.
Programa de intervalo variable. El reforzador se da a la primera respuesta después de cada X minutos de promedio. Produce una frecuencia fija de respuestas. Es muy resistente a la extinción.

A cuál de estos 2 se refiere? yo creo q de reforzamiento variable o intermitente...
El condicionamiento operante permite explicar la conducta y especialmente la de autoadministración de
drogas. Como sabemos, el condicionamiento operante ha explicado el hecho de que la probabilidad de
ocurrencia de una conducta está determinada por sus consecuencias (ver Labrador y Cruzado, 1993;
Martin y Pear, 1999). Cualquier evento estimular que incremente la probabilidad de una conducta operante se denomina estímulo reforzante o reforzador. La droga es un potente reforzador. Un evento estimular que precede y establece la ocasión para la emisión de una respuesta que va seguida de reforzamiento se denomina estímulo discriminativo.
Los opiáceos pueden funcionar eficazmente como reforzadores positivos. Distintos estudios, tanto en animales en humanos, han demostrado como la morfina es un reforzador positivo. En estos estudios se
proporciona morfina a dosis pequeñas, con lo que no hay dependencia física dado que no había síndrome de abstinencia una vez retirada la misma (Graña y García, 1994). De igual modo funciona como un reforzador negativo. Este se relaciona con la náusea, típico componente aversivo de la conducta de autoadministración
(Wikler, 1965). Este componente aversivo desaparece con la continua administración de opiáceos,
manifestándose de nuevo todas las características de reforzador positivo, una vez establecida la
dependencia física. En este caso, al dejar de consumir la sustancia, aparece de forma impredecible el síndrome de abstinencia, que se puede evitar volviendo de nuevo a consumir. Por tanto, esta conducta (consumo) es reforzada negativamente e incrementa su probabilidad de ocurrencia, al eliminar el estado aver-sivo generado por el síndrome de abstinencia. De este modo, el opiáceo, al funcionar como reforzador negativo, mantiene la conducta de búsqueda y de autoadministración de la droga no por el estado que genera en el organismo sino para aliviar el estado de aversividad; esto es, para aliviar el síndrome de abstinencia.
Muñoz (1997) presenta en un estudio de caso de un heroinómano como una serie de estímulos condicionados (ECs) elicitan respuestas condicionadas (RCs) implicadas en la conducta de búsqueda y autoadministración de drogas y, como una vez conseguida la abstinencia de la heroína, esas RCs pueden extinguirse mediante la exposición a los ECs. Cuando en la situación de entrenamiento se le presentaban los ECs, como papel de plata, el mechero, preparar el tubo para fumar, la papelina llena y abierta, el ritual de autoadministración, etc., el deseo de heroína era importante, disminuyendo a lo largo de la sesión de exposición.
Lo mismo ocurría para la percepción de los síntomas de abstinencia y de las respuestas agonistas.
También la evaluación de distintas respuestas fisiológicas, como temperatura, tasa cardíaca o respuesta electrodérmica, mostró el mismo patrón anterior. Claramente, por tanto, en el caso de la heroína es claro el proceso de condicionamiento y cómo podemos utilizar las técnicas de condicionamiento para extinguir las respuestas condicionadas. Esto también muestra que tanto en ésta como en otras conductas, los reforzadores tienen una influencia poderosa sobre la conducta humana.
Igualmente reseñable es el fructífero campo de estudio de la interacción del condicionamiento clásico e instrumental.
En éste tiene gran relevancia los sucesos ambientales en que ocurre la conducta. Así, sucesos
ambientales significativos pueden funcionar como estímulos incondicionados que se asocian a otros estímulos ambientales por medio del condicionamiento clásico. En el consumo de opiáceos existen muchos reforzamientos condicionados asociados a la búsqueda, posesión o consumo de la droga. Así, por ejemplo, una vez que la dosis de droga está disponible para inyectarse, ésta sirve de reforzador condicionado para la conducta de preparación y de estímulo discriminativo para localizar la vena e inyectarse.
En general, un estímulo que está asociado con una conducta determinada en una cadena de respuestas, puede llegar a funcionar como un reforzador condicionado para aquellas conductas que le preceden, al mismo tiempo que sirve como un estímulo discriminativo para la siguiente conducta en la secuencia.
Además, dado el papel que desempeñan los programas de reforzamiento intermitentes para establecer cadenas de conducta, los reforzadores condicionados adquieren una gran importancia (Graña, 1994).
