Mamiblue, sé lo duro que es el golpe. Supongo que cada uno elaboramos nuestras propias penas alrededor de lo que nos ha ocurrido... en mi caso me sentía inútil y me reprochaba a mí misma todo lo que había hecho mal. No sé si es tu caso... Verás que yo siempre repito que por favor nadie se machaque a sí mismo, porque no es una cuestión de falta de capacidad ni de indolencia, ni de no haberlo deseado suficientemente, ni de no haber hecho lo que había que hacer.
Claro que siempre se puede hacer más. Siempre nos parece que deberíamos haber aguantado más la presión, o el cansancio que a veces nos ha invadido mientras estudiábamos. Pero mira, te pondré un ejemplo.
Si te dicen que aguantes colgada de una barra, un adulto aguantará mientras los brazos le duelen, pero llegado a cierto punto se soltará de la barra antes de someter a sus brazos a un daño irreversible.
En cambio, a los ninjas de la antigua china, se les entrenaba a esto mismo desde bien pequeños porque los niños no conocen los límites de su cuerpo, y podían tirarse muchísimas horas aguantando en posturas imposibles incluso aunque finalmente alguno de ellos llegara casi al límite de la muerte.
En definitiva, siempre podemos hacer más. Sabemos que la frase "lo hemos dado todo" siempre falta un poquito a la verdad. Pero es que darlo todo no es la opción más inteligente. El que lo da todo casi siempre muere en el intento. "Darlo todo" es justo lo que cualquier adulto racional ha aprendido que no debe hacer para asegurar su supervivencia. Así que seamos francos con nosotros mismos y reconozcamos que nosotros no lo hemos dado todo, pero es que nadie más lo ha hecho. Ha de haber un tiempo para descansar, un espacio en el que lo sembrado dé frutos.
Esto no lo digo para el vago que sabe que ha perdido el tiempo a manos llenas. Lo digo por esas personas que han dado todo
lo que podían dar y ahora se sienten mal consigo mismas por no haber llegado aún más lejos. No hay un "aún más lejos"; debemos ser justos con uno mismo y reconocer que simplemente se ha hecho lo que se tenía que hacer, no menos
pero tampoco más.
En esta oposición lo que faltan son plazas, insisto. No faltan aspirantes con conocimientos suficientes: de esos "sobran" (por desgracia). Lo que no puede ser es que no sacar plaza nos hunda en la miseria de la autoestima.
Como digo, no sé si eso es lo que te pasa. Supongo que también puede haber rabia ante la injusticia de haber trabajado mucho y no recibir recompensa. Yo aquí acudo a mi conciencia racional (aunque sólo me alivia momentáneamente): sé que me metí en una apuesta arriesgada de resultados improbables - menos del 4% sacan plaza cada año - y lo hice a sabiendas.
Cuando todo perdía sentido porque no había conseguido el objetivo me decía a mí misma que había estudiado para el PIR porque es lo que quería hacer. Y mientras esa fuera mi meta, sacara o no sacara plaza, lo que había hecho era ser coherente con mis objetivos, es decir, estudiar como una cabr$%! porque eso era lo necesario

Si eso es lo que quiero, tengo que andar ese camino... y esperemos que llegue incluso aunque pueda no llegar.
¿Qué dice esto de uno mismo? Que es luchador, que tiene metas en la vida, que es valiente, que es coherente con su proyecto de vida. Deberíamos terminar el año de estudio del PIR con un orgullo por uno mismo que no cupiéramos por las puertas

Sin embargo acabamos fatal.
Y por último, mi boya de salvación definitiva para seguir motivándome (que los veteranos que ya me lo hayan leído más de una vez pensarán "ya está la cansina"):
Unos presos se quieren escapar de una cárcel rodeada por 1000 muros (aunque ellos no saben cuántos hay). Cuando van por el 999, resoplando de cansancio, le dice el uno al otro: "oye, esto no se acaba nunca... ¿nos volvemos?"
Después de lo que has saltado ¿te vas a quedar sin saber si sólo te queda un muro?
